Yo no me quiero casar ¿y usted?


Por Giselle Gonzáles

Cuando era chica tenía todo organizado. Mi vida amorosa estaba clarísima y ordenada de Pe a Pa. A los 23 me iba a recibir. Iba a hacer un Master hasta los 25. Recién ahí me pondría de novia. Año y medio nomás (no me gustaba la idea de noviazgos largos). Y a los 27 me casaba.

Para el Civil, un tallier color cremita. Para la Iglesia, un vestido cuasi princesa, muy estilo boda Susana Giménez-Roviralta (soy agnóstica, pero la histriónica ceremonia ni en pedo me la perdía). A la Iglesia me entraba del brazo papá, al son del Ave María cantado por Jairo en francés, ambos llorando (no tenía muy claro cómo iba a ser el maquillaje para tolerarlo).

A los 30 llegaría el primer hijo (varón para que, gracias al Edipo, me prefiriera a mí) y a los 32 el segundo (ya no importaba si nena o nene).

Ahora que tengo 46 no creo en el amor, elegí no tener hijos hace más de 10 años, pero sigo escuchando esa canción cantada por Jairo.


El texto surgió en los Talleres de Escritura Creativa de Wacho.

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