Un pato, una bomba y el fin del mundo: ¿estaremos frente a una nueva Guerra Mundial?


“¡Que le tiren una bomba al gordo ese así se deja de joder de una vez por todas!”. Así, con esas palabras gritadas al viento, mi tío se regocijaba mientras el noticiero le mostraba imágenes del ejército de Kim Jong-un al lado de una foto de Donald Trump sonriendo picaramente. ¿El título? Simple, fácil y directo: “Guerra Nuclear a punto de estallar en Corea”.

Es una mañana fría de abril en Buenos Aires. Como todos los días arranco con un desayuno de noticias y los principales portales del mundo me disparan con titulares algo atemorizantes: “La Tercera Guerra Mundial a punto de estallar”, “Estados Unidos planea un ataque nuclear en el Mar de Japón”, “Donald Trump detonó la bomba más grande del mundo”, “EEUU envió un submarino nuclear a Corea del Sur en medio de tensión con Kim Jong-un”, “Rusia y China reclaman el cese de las “provocaciones” entre Corea del Norte y EE.UU.” y así podríamos seguir todo el día…

Me doy unos golpes, me lavo la cara y limpio todo rastro de lagañas que pueda interceder en mi despertar. Porque sí, aunque intente o quiera creer que todavía estoy soñando, la realidad me choca de frente: ¿Estaremos al borde de una nueva Guerra Mundial?

El análisis debería ser minucioso y por partes. Primero entonces los protagonistas. Aunque nos cueste entender y a veces se haga difícil interpretar por la constante lluvia de información, lamentablemente los que llevan esta batuta son los mismos de siempre: por un lado Estados Unidos con sus aliados más leales; Japón y las potencias europeas. Y del otro lado Rusia, China e Irán como principales representantes. ¿Entonces la historia se repite? Sí papá, la vida es un círculo y aunque queramos escaparnos los que cortan el queso son siempre los mismos…

Ahora, una parte importante y fundamental del asunto: las amenazas. Acá es donde la cosa se pone buena. Los principales “ejes del mal” -y quiero anticipar que a partir de ahora las comillas van a ser importantísimas en la lectura- son dos porciones de tierra de las que muy poco sabemos pero mucho escuchamos. Sí, la estabilidad mundial pende de un hilo por culpa de Corea del Norte y el Estado Islámico que se dispersa por gran parte de Medio Oriente (Siria, Irak, Líbano, Pakistán y Afganistán entre otros).

Primero tenemos a este tal Kim Jong-un y su armamento nuclear que podría desatar la primera guerra termonuclear de la historia. Seguramente habrás leído una y otra vez de las pruebas que el gobierno norcoreano viene realizando en territorios desolados de su aliado Rusia y su península, y de cómo esto puede terminar con la humanidad en tan solo unos segundos.

Obviamente todo este enfrentamiento entre la Corea gobernada por Kim y Estados Unidos no es para nada nuevo. Su historia se remonta a finales de la Segunda Guerra Mundial, donde de la misma manera que muchos otros territorios que quedaron en manos de los aliados, la península asiática se dividió en dos mitades: el sur capitalista y el norte comunista. Con una pequeña particularidad; el país más hermético del mundo limita directamente con China y sería una porción de tierra estratégicamente muy bien situada en caso de desatarse un conflicto internacional. Es en ese “ínfimo” detalle donde quizás radique ese odio tan visceral y violento que EU predica contra Corea del Norte -más allá de ser ideológicamente “lo opuesto”.

Segundo se encuentra el conflicto en Siria, el reciente ataque por parte de Estados Unidos al país por “defender la estabilidad del territorio” y la explosión de la bomba GBU-43 -conocida como “la madre de todas las bombas”- en Afganistán. También a eso se le suma la inestabilidad de la zona, la guerra interna que se desata y la posibilidad de que el extremismo islámico tome posesión de armas nucleares. Aunque este “menjunje” de situaciones en Medio Oriente podría para algunos no significar nada, es quizás el conflicto más fuerte que vive el mundo desde el cese de la Guerra Fría.

Seguramente primero deberíamos comprender el rol del Estado Islámico -conocido también como Isis o Dáesh- dentro de este conflicto. Para quienes todavía no lo saben, y aunque quizás un análisis más profundo puede servir para entenderlo, el EI es una organización musulmana radical yihadista nacida a principio de siglo con relaciones muy cercanas a Al-Qaeda -¿se acuerdan de Bin Laden?- y un objetivo claro: crear un califato único en todos los territorios de Medio Oriente bajo el liderazgo de Abu Bakr al-Baghdadi.

Tal vez en este momento te mezclaste mucho y los cables se te cruzaron, pero para hacerlo más simple es un grupo de personas que buscan la unificación de los territorios que tienen como religión principal el Islam y que quieren conseguirlo sin importar las consecuencias. Por eso decidieron desatar esta guerra civil e interna en muchos de los países en los que están presentes -Irak, Siria, Pakistán y Afganistán- para derrocar los gobiernos actuales y unirlos en un califato.

¿Cuál es el principal problema? Muchos de estos gobiernos tienen líderes o representantes relacionados con el “socialismo árabe” -como lo es Bashar al-Asad en Siria- y cuentan con el apoyo de países como Irán, China y Rusia. ¿Pudiste hacer la conexión de la que hablábamos al principio? Sí, la historia se repite una y otra vez…
Además también entre tanto rodeo, bombas y atentados en Medio Oriente; se teme que el gobierno de Pakistán sea derrocado por el ejército rebelde del ISIS. De suceder esto, el grupo extremista islámico podría tener acceso a un vasto armamento nuclear.
Como parte de este conflicto, uno de los ejes cree que es necesario terminar con estos gobiernos en Medio Oriente para así terminar con el conflicto interno que hoy atemoriza al mundo y que tiene como bandera al ISIS, y conseguir entonces la famosa estabilidad. Obviamente este eje es el de Estados Unidos. Porque del otro lado, creen que para conseguir esta tan ansiada estabilidad hay que apoyar a los “gobiernos democráticos” y terminar con las amenazas “terroristas”.


Ahora sí empezamos a entender un poco al paranoico Donald, que ya habiendo creyendo haber solucionado en su poco tiempo como presidente todos los problemas del lado de adentro, sale en búsqueda de enemigos fuera de su país. Tal vez así olviden sus ciudadanos sus inconclusas promesas de campaña.


Cual elefante ante el ratón, se encuentra aterrado frente la posibilidad de que estas amenazas se concreten. Entonces, por las dudas posiciona todos su potencial en el mar de Japón, amenaza territorios desolados como el de Siria y hace explotar a la GBU-43 (“la madre de todas las bombas”) en Afganistán.


Todo sea por impedir “la primera guerra termonuclear”. Claro, esto si no se tiene en cuenta que por ejemplo las bombas de Hiroshima y Nagasaki fueron del mismo índole y terminaron con dos ciudades enteras en Japón por parte de Estados Unidos. Aunque seguramente éstas fueron para garantizar alguna otra estabilidad que amenazaba al mundo de antaño…. Pero como no queremos hacer lo mismo que los diarios tendenciosos voy a darte un poco de data cruda, para que vos decidas a quien tenerle miedo.


Según el último informe actualizado del Boletín de Científicos Atómicos, en el 2017 el mundo estaría a dos minutos y medio de llegar a su fin por culpa de conflictos con este tipo de armas. Esto basado en las amenazas reales que existen hoy y que podrían desatar la guerra. En este mismo informe, realizado por ejemplo por 15 Premios Nóbel, se destaca cuáles son los países con mayor cantidad de Bombas Nucleares y su poderío: simplemente como dato a tener en cuenta, hoy existen 9,920 armas de este tipo; siendo Estados Unidos (4760) y Rusia (4300) los que más tienen. ¿Corea del Norte? ¿Pakistán? ¿China? El país de Kim Jon-un tiene menos de diez, sus aliados de ojos rasgados 250 y el de mayor poderío en Medio Oriente 120.


De nuevo: ¿No hace falta que te digamos quién tiene el botón rojo para destruir el mundo en cuestión de segundos, no?


Sí, leíste bien, el mundo se encuentra patas para arriba… Poco a poco nos acercamos a esa hora apocalíptica de la que tanto se habla en libros de historia y a la que muy pocos quieren llegar. Sin embargo, uno de los principales conflictos que nos amenazan tienen que ver con nuestra manera de ver y entender las cosas que suceden y la realidad que nos empapa. Porque aunque no queramos tomar protagonismo, seguimos siendo partes de esta enorme rueda que gira, gira y gira…

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