Un beso al infinito y más allá


El título de la noticia dice que prohibieron la última película de Disney en los Emiratos Árabes porque dos mujeres se besan. No me causa tanta sorpresa teniendo en cuenta que en ese país la homosexualidad está penada por ley. Lo que sí me llama la atención es que muchos de los comentarios festejan la medida.

Son todos argentinos, que viven en uno de los países más inclusivos, pero que igual consideran que el beso entre dos dibujitos está mal.

Como Gastón que comenta que la medida le parece “excelente” o Susana que dice que “cada humano haga lo que quiera, pero no se metan con los dibujos” a lo que Luciano responde con palmas y la frase “con los niños no”. 

Como no me gusta ir al cine, busqué la peli en Internet para entender por qué semejante indignación. La escena muestra a una mujer entrando a su casa y siendo recibida por su pareja, que le da la bienvenida con un mini piquito, tan inocuo que si no te dicen que pasó no te das cuenta.

Crecí viendo prácticamente todas las películas de Disney, Pixar o cualquiera que tuviera dibujos animados. Creo que no miento si digo que en absolutamente todas había parejas en las que un hombre besaba a una mujer (Aladdin), un hombre a una mujer muerta (Blancanieves), un animal macho a una hembra (Rey León, Space Jam y 101 dálmatas), un ogro a una princesa (Shrek), un monstruo con una mujer (La Bella y la Bestia), un juguete a una muñeca (Toy Story), un conejo a una mujer (Rober Rabbit) o un dios del olimpo a una simple mortal (Hércules), entre tantas otras parejas de “hombres” y “mujeres”. 

Aunque cuando ví esas películas estaba en una etapa formativa (6,7,8,9,10, 11 o 12 años) ninguno de esos besos me hizo dudar sobre lo que a mi me pasaba. Desde muy chico supe que a mí me atraían los hombres, pero no lo podía compartir con nadie. Creía que era a la única persona a la que le pasaba eso.

En ningún dibujito veía a chicos que les pasara lo mismo. Todos mostraban una única opción: los besos eran solamente posibles entre un hombre y una mujer (o una mujer con un ogro, una bestia o un conejo, aunque eso no molestaba tanto). 

Sin embargo, aunque me la pasé viendo esos miles de besos, nada en mí cambiaba. Me seguía pasando lo mismo.

Recién de bastante más grande empecé a ver que existían otras opciones y que lo que me pasaba a mí, también le pasaba a otras personas.

No se imaginan lo importante que es para un chico poder encontrar modelos en los cuáles verse reflejado. Ver un beso entre dos mujeres no te induce a ser lesbiana, simplemente, si lo sos, te ayuda a darte cuenta que no sos la única.

Como dije antes, yo crecí viendo miles de besos entre hombres y mujeres, pero nunca dejé de sentir lo que sentía. Por qué lo que te pasa te pasa muy adentro, de forma inexplicable y casi irrazonable.

No hay película, libro, serie o canción que te hagan ser otro. Te pueden generar dudas o ayudarte a hacerte preguntas, pero no mucho más. 

Por eso, a quienes genuinamente este beso les preocupa, les digo que no se asusten. Nada en ellos va a cambiar, tampoco entre sus hijos, sobrinos o nietos. Lo único que puede pasar es que si ellos están pasando por una situación similar no se van a sentir tan solos. No va a pasar nada más.

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