Santi Martínez: “me armé un búnker y estoy a gusto con el encierro”


Por Lautaro Kermen
Instagram @lautarokermen

Lejos pero cerca, como todavía no entendiendo del todo esta nueva manera virtual de tener conversaciones, me siento con mi botella de agua para charlar un rato con Santi Martinez de todas las cosas que hizo y vemos que está haciendo. Puntualidad absoluta se podría decir, aparece el protagonista con un cigarro armado apagado en su mano derecha, una gorra y una remera de Los Vengadores. Imposible pasar por alto la cantidad de cosas que lo rodean, entre las que se distinguen una biblioteca, algunas figuras de acción, una guitarra, una computadora y quizá uno de los objetos más preciados del cuarto, la Rana René que sostuvo el mismísimo Paul McCartney en aquel show donde El Kuelgue fue telonero del ex Beatle. Todo listo para empezar la charla, nos ponemos cómodos y allá vamos.

¿Cómo hace un músico para trabajar desde su casa en cuarentena?

-Creo que hasta la pandemia creíamos que solo se podía laburar juntándose con gente. Pero esta situación nos demostró que hay un montón de cosas que se pueden hacer de forma remota, lo que no significa que sea la mejor. Obviamente los ensayos por ahí son lo más complejo, pero toda la explosión compositiva, de producción y ese tipo de cosas se puede hacer mucho a distancia. He compuesto canciones con El Kueglue, que es una banda muy de juntarse, del encuentro, de la zapada, de la magia del momento. A pesar de no contar con eso,  salieron un montón de cosas re lindas que hicimos con Julián (Kartun) a distancia que pronto van a ver la luz. También terminé la producción de mi disco casi sin pensarlo. Tenía pautado ir a un estudio de grabación y terminar un montón de cosas ahí, pero todo eso no se pudo hacer y se terminó de otra forma que estuvo muy bien. Fue descubrir un poco eso. Ya me armé un búnker en mi casa y estoy bastante a gusto también con el encierro.

-¿Hubo juntada o zapada por Zoom con El Kueglue?

-Lo hemos intentado frustrándonos y dándonos cuenta que la tecnología no está a la altura de la zapada, hay que bancársela a esa.

-En junio de este año sacaste Consideraciones Menores ¿tuvo el resultado que esperaba el disco?

-Si, por ahí hay cosas que ahora las miro y pienso, pero siempre pasa eso con los discos. Están hechos para terminarse en un momento y lo que no te gustó lo mejorás en el siguiente. Si escucho Diskette (disco 2018), De más (sencillo 2019) o Las Luces (sencillo 2019) tengo algo para decir y si miro este también, pero la verdad es que estoy muy contento con el resultado, también teniendo en cuenta las condiciones en las que se hizo. Es un disco que se armó económicamente con pocos recursos, fue pensado de una manera muy “home”. Con El Kuelgue es donde más disfruto de los grandes estudios y demás, pero lo mío lo manejo de una manera más íntima. Me gusta resolverlo con las herramientas que tengo, porque lo hago cuando puedo, cuando tengo un rato. Pero estoy muy contento con las cosas que hemos logrado.

Y ahora estás por lanzar otro disco, ¿cómo venís con eso?

-Bien, “El encuentro” es un disco a dúo que va por fuera de mi carrera solista y por fuera de El Kuelgue. Lo armé con Guido Iacopetti, el compositor del Sexteto Fantasma, una banda de tango nuevo con composiciones propias muy buenas. Él ha hecho unos tangos muy lindos que cuando pase el tiempo formarán parte de la lista de los mejores tangos del país. Nos juntamos y nos nació hacer un disco. El punto de partida fue grabar un tema de Litto Nebbia, a quien amo con toda mi alma, en una versión medio tanguera, media gardeliana, y lo llamé a Guido a ver si se copaba. No solo se copó sino que al otro día ya tenía el arreglo hecho. Me lo mandó, se lo mandé a Litto y a él le encantó, me dijo que se sumaba. Nos fuimos mandando canciones propias de tango, folklore y ese tipo de música y lo armamos. A la par de todo ese proceso terminé también de maquetar mi siguiente disco solista, porque soy un manija y estuve todos los días en la computadora haciendo cosas. Ese quizás se empieza a grabar en el verano porque ahora estoy bastante activo con El encuentro y con el próximo disco de El Kuelgue.

¿Tu próximo discqo solista sigue la línea musical de los anteriores?

-Sí, es del estilo canción pop/rock con sus matices y las cosas que me gustan hacer a mí. Por ahí puede tener un color a bossa o no, o a candombe, pero siempre siguiendo con la cuestión melódica de la canción que es lo que finalmente une todo. Habría que verlo cuando salga, uno no entiende muy bien lo que hace hasta que sale, lo escucha y lo compara con otras cosas que hizo.

-Si tuvieras que decir algo positivo de la cuarentena ¿qué se te viene a la cabeza?

-Aislando la situación económica compleja, te digo que disfruté del encierro y del parate. Venía como muy acelerado. Dejé de fumar. Ya venía con ganas, coqueteando con dejar el pucho, fumaba poco y con culpa y los excesos de la juventud ya estaban más lejos, entonces como que tampoco tenía esas noches largas interminables donde el pucho era muy amigo. Así que aproveché toda esta cuestión de la madurez y con el cagaso a una neumonía severa por fumador dije bueno, voy a aprovechar este virus del orto y me voy a cuidar un poco. Y básicamente no fumé más, fumé algunos puchos esporádicos pero estoy en plan de alejarme del tabaco. Obviamente hace poco nos levantamos con una gran noticia sobre la marihuana en el país así que seguirá presente ella, a ella la queremos.

-Hace un tiempo habías empezado a escribir historias en tu Instagram de experiencias detrás de escena que habías tenido con El Kuelgue, ¿qué pasó con eso?

-Creo que somos muy inquietos, entonces en cuanto algo se instala y pareciera ser que nos exige a nosotros mismos, ya lo queremos romper. Como que mi propio Instagram me decía “ahora tenés que subir una historia”, no ni en pedo, no subo nada se acabó. A Julián le pasó algo parecido. Al principio de la cuarentena, él estaba haciendo un ciclo de canciones con amigos y en un momento me dijo “boludo ¿en qué me metí? Ahora tengo que terminar esto”. Vos lo parás cuando querés, nos miramos y dijimos “es verdad, paro cuando quiero”. Así que de golpe no lo hizo más. Pero bueno, puede volver en cualquier momento.

¿A vos te gustaría que vuelva?

-Me escribieron mucho durante esos días para decirme que les gustaban mis historias así que muy posiblemente haga un libro en algún momento, cuando valga la pena hacerlo. Aunque sea un libro virtual, un PDF o algo que se pueda descargar o comprar por muy poca plata, el físico sería lindo también, con fotos y demás. Soy muy amigo de Fernando Samalea que es un baterista histórico del rock argentino y sacó muchos libros de todas las experiencias que él tiene, son tres por ahora. Son todas sus anécdotas con Charly, con Spinetta, con Calamaro, con Cerati, con Sabina, con IKV y bueno, me encanta como lo escribe. Siempre me hinchó las pelotas con que sabe que escribo, que me gusta escribir y que tengo que hacer eso. Así que muy posiblemente de la mano de Samalea salga algún libro alguna vez con historias de El Kuelgue y demás.

Hace poco salió Soda, tema nuevo de la banda, ¿van a seguir saliendo o directamente se lanza el disco completo?

-Se lanzó ese tema, esta semana o en muy poco tiempo sale otro que ya está grabado también. Mientras, estamos terminando otros que van a ir posiblemente por etapas, pero no en el plan de sale un single y pasan seis meses. Se va a hacer un disco, de acá a marzo va a haber un disco terminado, pero van a ir a apareciendo de a una las canciones, la idea es ir largando de a poco y que se vaya completando.

¿De qué va el nuevo disco?

-Creo que viene parecido al Kuelgue de Ruli, ponele. Pero con el refinamiento de los años y el aprendizaje. Viene más mixturado entre canciones, más allá del género, que es verdad que hay más géneros latinos de lo que veníamos haciendo antes. Pero hay como una mezcla entre canciones que por ahí pueden ser más canción en sí mismo y no tanto como una especie de patada para tocar en vivo y nada más. Todas las canciones que hacemos igualmente tienen un espíritu de canción muy fuerte, pero la verdad es que durante los tiempos anteriores donde estábamos de festival en festival era importante que la música que hagamos funcione en ese contexto que estaba viviendo la banda. Hoy no hay shows, no está esa ansiedad, entonces podemos disfrutar de que por ahí aparece un tema super lento pero hermoso y nos encanta, nos parece que puede ir perfectamente. Antes decíamos “uh está buenísimo pero no vamos a poder tocar esto en vivo”.

¿Va a tocar el El Kuelgue en el verano?

-Sí, hay todo el tiempo propuestas así que seguro que algo de eso se cierre pronto, algún auto cine, o hacer algún streaming que esté bueno. Ya hicimos dos este año, el del Cosquín y el del Movistar Arena, que laburamos un montón.

¿Cómo fue la experiencia streaming?

-Fue loco, hay que tener un director de piso como en la tele, muy atento, que te diga “aire”, “vienen”, “faltan 5” porque tampoco sabés muy bien cuando cortás y si te siguen filmando o si te podés sacar un moco o lo que sea. Con respecto al público es un poco ya conocido porque muchas veces hemos grabado o hecho cosas parecidas a esas, entonces en ese sentido no se complicó mucho. De hecho permite que uno esté más concentrado y ejecute mejor su instrumento, sin la locura del show que a veces por saltar o hacer algo que es válido y bienvenido es cuando estás frente a un público, tal vez no priorizas del todo tu ejecución.

Si voy a tu casa ¿con cuántos instrumentos me choco?

-Con muchas teclas, siete teclados, una guitarra, un bajo y un guitalele. Es un ukelele de 6 cuerdas que tiene las mismas posiciones que la guitarra pero suena como un ukelele. Con ese hice “Y las luces”. Me lo compré en París cuando fui a ver a mi hermano. No soy un instrumentista de cuerdas, lo uso para joder cuando estoy al pedo. De hecho los primeros dos acordes que hice con el guitalele desembocaron en una canción. Me lo compré, hice un tema y listo, ya justificó su nacimiento. Entonces puedo colgarlo ahí y dejarlo hasta el año que viene. El hecho de no ser guistarrista me sienta muy bien, porque a veces no sé bien donde estoy parado ni quiero averiguarlo, entonces simplemente dejo que mi oído juegue y me da una libertad que me encanta. El piano me da libertad pero desde el conocimiento técnico.

¿Cuánto hay de juego en tu vida?

-Todo el tiempo, todo es juego. La música la tomo como un juego y también como una responsabilidad, soy muy profesional y toda la pelota. Pero hay cosas que nunca corté, tengo millones de muñecos, millones de historietas, me encanta jugar los jueguitos de computadora que jugaba cuando era chico, soy muy nostálgico y siempre estoy en contacto con las cosas que me hicieron feliz de chico y obviamente pretendo vivir mi vida de hoy como una extensión de todo ese momento lúdico de los 11 y los 15 años.

 

Las 9 de Wacho

1)      Recomendanos un disco que te emocione, una peli que te haga reír y un libro que le regalarías a un amigo.

Tales from Topographic Oceans de Yes, Top Secret con Val Kilmer, Una excursión a los indios ranqueles de Lucio Mansilla.

2)      ¿Una banda o músico emergente que descubriste en la cuarentena?

Mariana Michi, no la descubrí en cuarentena pero sí hizo un show que me llevó a redescubrirla.

3)      Si pudieras armar un festival mundial con solo tres bandas ¿a quiénes pondrías?

Una nació para cagar a la otra, lo cual me encantaría verlas justas, son Yes y los Sex Pistols, y Queen en el medio para aflojar un poco.

4)      Si pudieras comprar un talento sin tener que aprenderlo o practicarlo ¿cuál comprás?

Cocinar muy bien.

5)      Si te dan un pasaje para el lugar del mundo que elijas ¿dónde vas y por qué?

Me voy a Francia a visitar a mi hermano.

6)      ¿Cuál era tu juego preferido de chico?

Dibujar.

7)      ¿Cuál es la mentira que más veces dijiste en tu vida?

No fumo más.

8)      ¿Piedra, papel o tijera?

Mi novia siempre dice que hago piedra pero yo creo que soy de rotar.

9)      Dibujo animado favorito

Los Simpson, porque sigue vigente.

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