Soy Rada: el pibe que hace todo (bien)


Por Lautaro Kermen
Instagram @lautarokermen

Agustín Aristarán, más conocido como Soy Rada, tiene 37 años y se autodefine como alguien que hace cosas. Claro, es muy difícil catalogarlo con una sola palabra. Artista, mago, comediante, cantante, streamer, carpintero, showman, todo un perfil profesional en una misma persona. Pero cuando no está arriba del escenario o detrás del lente de alguna cámara, es Agustín. Esa fue la persona que me encontré yo, el chabón bahiense que está cumpliendo su sueño de laburar de lo que le gusta. 

No bien aparece su cara en la pantalla del Zoom, saluda muy cordialmente y se dispone a empezar la charla. Le da las últimas pitadas al cigarrillo armado que estaba fumando y me pregunta si me jode que la hagamos desde el celu porque en la PC está renderizando alguno de sus tantos videos. Claro, no hay problema, allá vamos.

-Siempre estás al tanto de lo nuevo, de las tendencias y demás. ¿Tenés a alguien que te va tirando la data de lo que “está de moda” o lo vas descubriendo solo?

-La verdad es que no estoy al tanto de lo que pasa, parece mentira pero es así. Quizá me entero porque estoy en esta, pero no es que estoy buscando a ver qué es lo que está pasando para poder replicarlo, ni en pedo, me llegan datas y algunas las compro y otras no. La persona que más me cuenta de la actualidad sin dudas es mi hija adolescente, Bianca.

-Por lo que se aprecia desde afuera en todas las cosas que hacés sos una persona extremadamente detallista y perfeccionista ¿te pasa solo en tu faceta de productor o en la vida cotidiana también?

-No, en la vida soy bastante igual. Mi parte de productor hace que esté mirando todo el mecanismo desde cero. Siempre pongo el mismo ejemplo de cuando aprendí a hacer engrudo para ir a pegar los afiches a la calle para que vengan a verme a un show de adolescente. Eso significó haber entendido que para hacer un espectáculo, la parte del engrudo, la de pegar los afiches, convocar gente, cobrar las entradas y demás, también forman parte de ese proceso. No era solo subirse al escenario. Y tampoco estaba solo, había un productor, un sonidista, un iluminador, un asistente, etc. Creo que de ahí viene eso de ser perfeccionista y detallista, de haber transitado todos los procesos y pasar por todos los puestos. Pero ahora estoy tranquilo, tengo un equipazo y confío plenamente en ellos, no podría hacer todo lo que hago sin mi equipo.

-Sos alguien bastante multifacético que se va reinventando constantemente ¿en algún momento te topaste con algo que a pesar de dar el máximo no pudiste lograr o no era lo que esperabas?

-Todavía no, lo que no quiere decir que todo lo que haga lo haga bien. Me pasa que cuando hay algo que quiero hacer lo doy todo y siento que lo estoy haciendo. Si algo me copa voy y lo hago, me gusta hacer cosas. Y con respecto a algo que no fue lo que esperaba creo que me pasó con la tele. Al principio sentía que me iba a encantar y después un poco me desilusionó. No porque sea de esas personas que dicen que la TV es una mierda, simplemente no me sentí cómodo ahí. Voy a la tele, entro, salgo, pero no tengo intención de hacer una carrera ahí. Me gusta la parte de los fierros, los técnicos y esas cosas, pero lo demás mucho no me copa.

-Definime brevemente lo que significan tus tres proyectos base: Serendipia en el teatro, La carpintería de Radi, Twitch e Instagram y tu banda de música.

-La carpintería, Twitch e Instagram son el mundo digital, son las redes sociales. Estar arriba del escenario es lo que más me apasiona, que no quiere decir que lo otro no me guste. De hecho, creo que todo lo que hago en el mundo digital es para que a la gente le den den ganas de ir a verme al lugar dónde más cómodo estoy, el escenario. Y la música se emparenta un poco con la cuestión teatral, eso de estar ahí arriba, por un lado actuar y por otro lado hacer música. Además es lo más nuevo en mi vida profesional, por ahí en mi vida personal es lo más antiguo pero en mi vida profesional es lo más nuevo.

-Y si mañana sale una reforma del Ministerio de Trabajo que dice que cada persona puede trabajar solo de una cosa ¿con cuál te quedás?

-Me afilio a un partido que esté en contra de todo eso ja ja. No puedo responder, me lo han preguntado de mil maneras pero no lo puedo hacer. Diría que soy payaso y ya, porque el payaso puede hacer de todo. Me cuesta mucho decidir, pero si viene un alien y me pone un arma rarísima en la cabeza para que elija, le digo me quedo con el teatro.

-Se despide Serendipia del teatro ¿qué te genera eso?

-Soy un chabón bastante nostálgico, pero cada proyecto que se termina me pone contento porque sé que viene algo después. El show anterior (Soy Rada) lo hice muchos años más que Serendipia y ahora está en Netflix, como también va a estar este. Tengo la suerte de poder despedirlos y que queden en una plataforma para que lo puedan ver en todo el planeta. Me genera cosas buenas y aunque seguro me vaya a dar cosita cuando sea la última función, lo despido con mucha alegría. Me dio un montón de cosas, de sensaciones, de vivencias, pero ahora me toca decirle hasta luego, porque viene algo, no sé si mejor pero si diferente.

-¿Y ya estás pensando en ese algo que se viene?

-Sí, estoy laburando en el espectáculo nuevo pero todavía a Serendipia le queda recorrido, nos quedó trunca la gira nacional y la europea. Si bien muchas veces se piensa que cuando lo estrenás en Netflix después la gente no lo quiere ver, no nos pasó eso con el show anterior.

-¿Te pasó alguna vez que te llegue algún mensaje de un país random para decirte algo o felicitarte por tu laburo?

-Sí, he hecho entrevistas para radios de Arabia Saudita. Rarísimo, me atendió un chabón hablando un español muy malo y me preguntó si podía salir al aire para relatar algo de fútbol, fue cuando se viralizaron mis videos relatando las cosas que hacía mi hija. Nada, relaté y había un montón de árabes alrededor gritando, no entendía qué mierda estaban diciendo, si me estaban insultando o si decían que les gustaba lo que hacía ja ja.

-Y con respecto a los canjes ¿cuál fue el más falopa que te ofrecieron?

-Hay de todo ja ja. La verdad es que no laburo mucho por canje, muchas veces recibo regalos y los comparto. Pero me han ofrecido cosas rarísimas, desde juguetes sexuales hasta un container vacío para hacerme algo, no sé qué ¿un monoambiente? Ja ja. Me llaman y me dicen “tengo unos containers, vos me haces unas historias y te doy uno”. Me puse a pensar y no tengo donde guardarlo, pero me encantaría ja ja.

-¿Hay propuestas laborales a las que elijas decirle que no?

-Sí, de hecho digo mucho más no que sí. Creo que las carreras se definen mucho más por los no que por los sí. Le he dicho que no a grandes propuestas televisivas pero porque no lo sentía. No es que me puse en una postura de artista revolucionario independiente que se hace el copado, simplemente no lo sentí. También le dije que no a varias obras a las que me han convocado y a una peli que no me copaba mucho el guión.

-Cuando te mudaste a Buenos Aires a los 19 años dijiste que fue para comerte el mundo, ¿qué sería comerse el mundo para Agustín?

-Era mi pensamiento a los 19 años. Yo vine acá a conquistar todo, en ese momento era mago y lo que quería era ser el que más trabajara en eventos. Mis intereses cambiaron mucho entre mis 19 años y los 37 que tengo ahora,  casi 38. Me estoy comiendo mi mundo y estoy muy feliz en él. Ya no siento que me quiera comer el mundo entero y la verdad es que tampoco quiero conquistarlo, ni en pedo. Fue un pensamiento más adolescente, igual lo re banco al Agustín de 19 que tenía ese plan en la cabeza. Hoy quiero estar feliz en mi mundo que es chiquito, en ese plan estoy. No sé si conquistarlo, pero si estar cada vez más feliz en él.

-Si el Agustín niño cumpliese 14 años en el 2021, ¿volvería a elegir la magia?

-Completamente, 100%. Me encanta y soy un apasionado del arte de la magia, decidí no trabajar más de mago profesionalmente pero lo hice durante 18 años, un montón de tiempo. Y la verdad es que me dio de todo, recorrí bocha de lugares del mundo, me pasó de todo con la magia, la re contra elegiría de vuelta.

-¿Qué cosas que solías hacer antes y que por cuestiones laborales o espaciales tuviste que dejar de hacer, te dan ganas de retomar?

-Ahora tengo ganas de subirme a algo e irme a la mierda un rato, como lo hacía todas las veces que podía ja ja. Y sin la pandemia me pasa que hay muchas cosas que a veces tengo ganas de hacer y no puedo, cómo ir más a Bahía a visitar a mi familia. A veces la gira no me permite estar en cumpleaños de gente que quiero mucho o en reuniones de amigos, siempre que se junta la gente “normal” yo estoy laburando. Soy una persona que labura en los recreos de los demás.

-¿Qué te devuelve la sonrisa o el buen humor cuando tenés un día de mierda?

-La música, una conversa con mi hija o con Fer (Fernanda Metilli) mi novia, llamar a mis viejos. Esas cosas me planchan, como que ahí está todo bien. Son los afectos creo, me gusta eso, soy muy familiero y los vínculos son un bastón groso. Además tengo la suerte de tener una gran y hermosa familia, que no es poca cosa.

-¿Cuándo fue la última vez que lloraste de tristeza?

-La semana pasada lloré de rabia por la cancelación de las funciones de Serendipia en el teatro. Ahora está todo arreglado, ya cambiamos las fechas y el lugar, pero hubo un destrato choto por parte de algunas personas y eso me hizo llorar de impotencia. Sumado a un nivel de estrés sarpado que tenía y venía acumulando. Igual me gusta cada tanto descomprimir con el llanto, me parece una buena práctica.

-¿Y de alegría?

-En el cumpleaños de 15 de mi hija, en febrero, de la emoción y de no poder creer lo que estaba pasando. Lloré con ruido viendo un video que habíamos hecho y no podía parar. Fue un llanto re lindo igual. De hecho, cuando hice mi parte de ese video también lloré y me re costó. Estoy acostumbrado a hacer videos mirando al teléfono pero ese fue el que más se me complicó hacer.

-¿Cómo armarías tu cuarentena ideal si nos vuelven a encerrar por un tiempo?

-Si nos dicen y nos juran que solamente van a ser 15 días porque en 15 días aparentemente el COVID-19 desaparece del planeta y después es todo normal, aguante, compro. Y si nos encierran más días, la cuarentena ideal sería como fue la pasada, estuvo re buena. Fue en mi casa con mi novia, con los perros, con Bianca, y un amigo que labura conmigo que iba y volvía.

-¿Cuáles son las tres cosas más raras que tenés en tu casa?

-Tengo un premio Martín Fierro que gané hace unos años y está intervenido como Woody de Toy Story. Un contrabajo de mi hermano en el living al lado de la batería. Yo no toco pero es re lindo ese instrumento. Y tengo un cuarto secreto, eso es de lo más raro. Aunque no es tan secreto porque lo mostré en YouTube, pero para la gente que viene a mi casa y no vio ese capítulo de la carpintería sigue siendo secreto.

-¿Cómo te llevás con el aumento de exposición que va teniendo Bianca por sí sola?

-Re bien, la veo súper tranquila con eso, es algo con lo que se crió. Por supuesto que siempre hay un upgrade que le hacemos con la mamá de conversaciones y charlas, lo positivo es que ella fue viendo mi crecimiento con respecto a las redes sociales y como me fui haciendo conocido. Tiene una data muy clara, lo vio, está ahí y me llevo re bien con eso, siempre y cuando la haga feliz. El día que no la haga feliz es apretar un botón y desaparece Bianca de las redes sociales, con su consentimiento, claro. Hoy es muy fácil desaparecer de las redes, dejás de subir contenido o cerrás tus cuentas y no aparecés más. Suena fea la frase de apretar un botón y desaparecer pero en las redes sociales es así, listo, cerrar, me cansé, no quiero más.

¿Alguna vez quisiste apretar ese botón para vos?

-No tan así. En un momento hice un cambio y dejé de subir tanto contenido a Instagram, pero fue una decisión pensada y planeada. Había una exigencia tremenda de “tenés que subir, tenés que subir, tenés que subir” y me había metido en esa cosa media perversa que tiene el algoritmo de las redes sociales, que si no subís no te muestra y perdés popularidad y que se yo. En aquel momento me empezó a pesar subir todo el tiempo contenido y no estaba bueno, me estaba comiendo un viaje medio bajón.

-¿En algún momento pensaste en sacarte el bigote?

-Cuando llegue a los 100.000 seguidores en Twitch lo voy a hacer en vivo por streaming. Un día salió eso en joda y quedó.

-Si la magia fuera real, ¿cuál sería tu truco preferido?

-Volar, lejos, me voy hasta Capital y lo hago en diagonal en vez de por la autopista y si hay peaje no pasa nada, lo pago, le digo al pibe “¿Qué hacés loco?, Estoy volando” y sigo.


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-¿Cuál era tu juego preferido de chico y cuál el de ahora?

-Andar corriendo por los techos, y te lo engancho con la escondida. El de ahora es todo lo que hago, de lo que vivo es mi juego favorito.

-¿Cuál es la mentira que más veces dijiste en tu vida?

-Estoy llegando.

-¿Piedra, papel o tijera?

-Si digo piedra va a parecer que estoy pensando en falopa, pero no, no tomo falopa. Qué se yo, que difícil esa pregunta porque se puede llevar para cualquier lado. Bueno, piedra.

-¿Dibujo animado favorito?

-Las Tortugas Ninjas.

-Si te pudieras traer algo de la década de los 90, ¿qué te traerías?

-Un Halcón Galáctico. No, para, me traigo los juegos hasta altas horas de la noche en la vereda.

-Recomendá un disco que te emocione, una peli que te haga reír y un libro que le regalarías a un amigo.

-Un libro, “En búsqueda del pez dorado” de David Lynch, me marcó, me gustó mucho y es de los pocos que leí. Una peli, “El milagro de P. Tinto”, peliculón que la recomiendo siempre y me hace reír mucho cada vez que la veo. Y un disco con el que me pasen cosas, “Pan” de Luis Alberto Spinetta.

-¿Un artista/generador de contenidos que hayas descubierto en el último año?

-Ramitagram, no lo conocí hace tanto, y Leandro Igounet, me parece muy raro, lisérgico y  gracioso todo lo que hace.

-Si pudieras armar un show mundial con solo tres artistas ¿a quiénes pondrías?

-A Stevie Wonder, George Carl y René Lavand.

-Si pudieras comprar un talento sin tener que aprenderlo o practicarlo ¿cuál comprás?

-Tocar el piano, y si por el mismo precio me dan dos, hablar en un inglés perfecto, que pueda hablar en inglés o en español y la gente no sepa de donde soy.

-Si te dan un pasaje para el lugar del mundo que elijas ¿dónde vas y por qué?

-Me voy a New York, porque es mi ciudad favorita. Y si me dan uno para un lugar que no conozco me voy a Japón, cualquier parte de Japón.

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