Querido Papá Noel


Por Natalia Alonso

Qué decirte, ¿no? Hace años no te escribo, no sé como te sentirás con eso, si tenés ganas de
leerme o si para vos esto ya fue. Igualmente, vos nunca me escribías a mí, así que los términos
de esta relación no estaban nada claros. De cualquier forma, me coparía retomar contacto.

Por ahí, dado que hay una pandemia, somos muchos los que nos estamos acordando de vos.
Creo que este año buscamos a Dios, en sus diversas formas, hasta quienes siempre le
renegamos. La cosa es que ahora tengo 26 y en vez de juguetes me gustaría equiparme la
cocina, así que quiero pedirte:

– Un cernidor, para distinguir lo que realmente me importa de las metas de otrxs.
– Un mortero, para aflojar la rigidez con la que a veces veo mis propios planes.
– Un recetario, para cuando no tengo ni idea de por dónde empezar a hacer planes.
– Una sartén antiadherente, para no pegotearme cada vez que toca dejar ir.
– Un juego de copas de vino, para que siempre haya con quienes compartirlo.
– El cosito ese que les pone rayitas a los ñoquis, para acordarme de no tomarme todo
tan en serio.

Para que te copes y traigas todo eso, te prometo que te dejo unos chipás caseros esperando al
lado del arbolito. De esos seguro que no se consiguen en el Polo Norte.
¡Gracias! Saludos, Nati.

PD: Si no es mucha molestia… creo que me gustaría pedirte algo más. Una carta tuya. Posta,
me gustaría saber cómo andás. Qué sentís desde hace tanto tiempo laburando en condiciones
de mierda, si te pagan aguinaldo. Cómo te llevás con el devenir de la amistad, de los amores a
través del tiempo. Qué hacés para no olvidarte de tus sueños mientras sos un adulto. Tranqui,
hasta donde quieras. Es que, a cierta altura de las cosas, desmitificar es urgente.

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