¿Qué carajo es la efedrina? – Final


Para que sepamos donde estamos parados en este presente vertiginoso, tengo que refrescarlos con un baldazo de tragicómica actualidad…. Desde que se publicara el decreto 342 en el Boletín Oficial en febrero de este año, el control de precursores químicos dejó de ser potestad de la Secretaría de Drogas y Narcotráfico (SEDRONAR) y paso a estar a cargo de la Subsecretaria de Lucha Contra el Narcotráfico, a cargo de Martín Verrier, que depende del Ministerio de Seguridad a cargo de Patricia Bullrich.

Pato es algo así como un “Mesías” de nuestra generación que se convoca como último recurso para salvarnos en casos de extrema urgencia, como cuando se le asignó el Ministerio de Trabajo en 2001 para librarnos del diluvio desatado por los pecados de Carlitos Saúl… ¿no?… Bueno es la Ministra de Seguridad y es lo que hay… Aunque parezca irrisorio créanme que es un progreso, el SEDRONAR está mucho más contaminado que la sangre de quienes intenta proteger….

tachos

En el capitulo anterior aparecían en escena 12 barriles de pseudoefedrina en un depósito lindero al aeropuerto de Ezeiza que se encontraban allí desde 2010 o 2011. El dato lo aportó Gomez Centurión, el ex titular de la Aduana quien fuera desplazado en agosto de este año ¿O sea que se está acusando a él mismo? …Según el héroe de Malvinas lo habrían destituido por presión de “las mafias que operan la Aduana”, de las que él por supuesto no es parte, pero la realidad es que la denuncia salió del Ministerio de Seguridad. Según Patricia Bullrich, la Policia de Seguridad Aeroportuaria (PSA) sabía de estos barriles hace al menos dos meses y medio, pero no podía acceder al terreno porque era jurisdicción de la Aduana. ¿Entonces no se hace nada?… Hugo Sigman abandona en la Aduana 300 kg. de pseudoefedrina porque le faltaba uno de los formularios que necesitaba para completar la importación. ¿Por qué regalar semejante evidencia? …. Muy probablemente nunca tengamos respuesta a estas preguntas….

Pero lo que a nosotros nos interesa saber es porque hablamos de efedrina y no todo este conventillo político. Para eso vamos a viajar a una época distinta a esta, una época de circo romano, de lujos y “manteca al techo”: la década del 90. Quien ponga por primera vez esta palabra en nuestra boca será nada más y nada menos que el argentino por excelencia, el protagonista de todas nuestras historias, Diego Armando Maradona.

25 de Junio de 1994 en Dallas, final de un partido chivo con Nigeria y una enfermera rellenita y blanca se lleva de la manito a nuestro astro quien saluda para todos lados como si nada pasara. Pero algo pasaba, a Diego le daba positivo el doping por efedrina y se retiraba de los mundiales para siempre.

Es curioso ¿no? Que estuviese tan tranquilo sabiendo que había usado una sustancia prohibida. Diego se había aplicado unas gotas de Nastizol, un descongestivo nasal que contiene efedrina y que cualquiera en Estados Unidos puede comprar en una farmacia sin receta. No soy quien para culpar ni exonerar al mejor futbolista de la historia pero creo que esta vez, por motivos comerciales, realmente le cortaron las piernas…

Desde el ‘94 y por más de 10 años la efedrina andará errante por el mundo estimulando, expectorando y descongestionando por ahí, hasta que salta de nuevo a nuestras bocas en 2008 cuando su uso comienza a protegerse en Argentina porque la demanda de importación crece estrepitosamente.

Pero antes de continuar es importante precisar algunos aspectos legales sobre la efedrina, y esta vez sí, cuando decimos esta palabra estamos metiendo en la misma bolsa a ella y a su gemela, la pseudoefedrina. Las leyes argentinas que tratan las drogas de abuso son la ley de psicotrópicos 19303/71 y la ley de estupefacientes 17818/68. Además de tener casi 50 años estas leyes solo contemplan aquellas drogas que cuadran en  la definición de psicotrópicos y estupefacientes, dejando fuera enorme cantidad de otras sustancias, entre ellas los estimulantes del sistema nervioso, como nuestra vedette.

De esta manera se trata a la efedrina como un “precursor químico”, es decir, una sustancia que no constituye una droga ilegal en si misma pero que debe protegerse porque su uso podría estar involucrado en la síntesis de drogas de abuso. La ley 26045 contiene los listados de precursores químicos y se actualizan a medida que se van conociendo nuevos. La efedrina entra en estos listados en el año 2008.  Precursores hay muchísimos, como por ejemplo el ác. sulfúrico, que tiene entre sus variados usos activar baterías de motos y automóviles y que se controla desde hace muchísimos años en nuestro país ya que sirve para precipitar sales como la mayoría de las drogas de abuso (ej. Sulfato de efedrina).

Por lo tanto, hasta el año 2008 si yo quería comprar ác. sulfúrico para la batería de mi moto tenía que mostrarle al vendedor mi documento y que este lo registrara, pero si quería unos kilitos de efedrina para mi  “Juliana cocina ilegal” solo tenía que mandarle un mail a mis viejos amigos los chinos y esperar pacientemente.

Volviendo a nuestra historia. A pesar de las diversas propiedades que presenta la efedrina, como fuimos viendo juntos, los políticos se empecinan en usarla con un único fin: Ensuciar el nombre de sus opositores en campaña electoral.  El primero en usarla  en 2009 fue el entonces ministro de Justicia,  Aníbal Fernández , cuando acusó a Francisco de Narváez durante su candidatura a diputado por la provincia de Buenos Aires. Aníbal invitó a Francisco a rendir cuentas ante la Justicia por presunta asociación ilícita con Mario Segovia conocido como el “rey de la efedrina”. La debilidad de la demanda radicaba en que muchas de las conversaciones grabadas entre Mario y Francisco eran previas a la inclusión de la efedrina en los listados de precursores químicos. Con lo cual no terminaba de constituir un delito. Francisco salió airoso, pero no tanto su imagen. Lo que no tuvo en cuenta Aníbal fue que varios años más tarde en 2015, Jorge Lanata le iba a robar la idea, ensuciando su campaña electoral para gobernador de la provincia de Buenos Aires. Pero tan poco creyó Aníbal en la estrategia que había usado en 2009 que hasta apostó un lechón a que vencía a María Eugenia Vidal…

Pero veamos mejor cual es el negocio que se esconde detrás de todas estas acusaciones…

El destino de estos precursores en las cocinas ilegales es el mismo: la metanfetamina.  Esto podría sorprendernos ya que este no es un país que se caracterice por la utilización de esta sustancia, los consumidores prefieren otras drogas de abuso como la cocaína, la marihuana, el LSD y el éxtasis.  La pregunta sería entonces, ¿Por qué fabricar metanfetaminas en un lugar donde no se usa? La respuesta es casi intuitiva: porque se puede. Las cocinas ilegales que se instalan acá, sintetizan metanfetamina a partir de precursores fácilmente importados y la exportan nuevamente a países del primer mundo como cualquiera de Europa occidental o, como nos a enseñado Breaking Bad  a EEUU.

Pero tranquilos, por más que tengamos mano de obra barata y los mejores políticos corruptos no le podremos sacar trabajo a nuestra estrella de la serie Walter White….

En los primeros capítulos de la serie el profe sintetiza metanfetamina por el método tradicional o “ruta Nagai” partiendo de pseudoefedrina. La ruta Nagai recibió su nombre del químico japones Nagai Nagayoshi, el primero en llegar a este producto. Para la misma se necesita además del precursor del que venimos hablando, fosforo rojo (que puede obtenerse de cerillos) y  Iodo (que en la serie lo obtienen de desinfectantes). La reacción que se produce es una reducción del grupo hidroxilo, libera un gas toxico llamado fosfano y se observa a continuación:

ruta-nagai

Por más que en EEUU se vendan medicamentos con pseudoefedrina sin receta, conseguir esta materia prima sin levantar sospechas es prácticamente imposible, sobre todo por el buen funcionamiento del organismo que la regula, la DEA. Por este motivo Heisenberg decide utilizar un método alternativo a la ruta Nagai a partir de otros dos precursores ác. fenilacético y metilamina. La reacción es una aminación reductiva y se muestra a continuación:

metilamina

La metilamina es un precursor que en EEUU desde 1980 solo puede comprarse con autorización de la DEA ya que se conoce su uso en la síntesis de otras drogas de abuso. Seguramente sea tan difícil de conseguir como la pseudoefedrina, pero bueno amigos esto es ficción… Iguales sospechas me despierta el color azul de una sustancia que es blanca como la metanfetamina, con 99% de pureza como aseguran en la serie…

walter

Los efectos de la metanfetamina son similares a los de su precursor, con una diferencia radical: al ser más soluble en solventes no polares o aceites, atraviesa más fácilmente la barrera hematoencefálica para llegar al cerebro. Esto favorece su acción estimulante del sistema nervioso central y lo hace más difícil de eliminar por parte del cuerpo, lo que prolonga su efecto.

Bueno, creo que esto es todo. Al final lo más aburrido de la efedrina son los políticos. Espero haber aportado algo para combatir la incertidumbre que gira en torno a esta sustancia y que entendamos mejor el marco legal en el que se encuadra. Ah y que la próxima vez que tomes uno de esos antigripales completitos… ¡te relajes un rato y te acuerdes del Diego!

Farm. Ergueta

NOTA: Hoy dejo una frase del físico Alemán del que Walter White toma el nombre en Breaking Bad:  Werner Karl Heisenberg. Famoso entre otras cosas por formular el principio de la incertidumbre, que representó un gran aporte para la física cuántica.

“La realidad objetiva acaba de evaporarse”

Leé también:

¿Qué carajo es la efedrina? (1° parte)

¿Qué carajo es la efedrina? (2° parte)

1 Commentario

  1. […] Leé: ¿Qué carajo es la efedrina? (2° parte)         ¿Qúe carajo es la efedrina? (3° parte) […]

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