No te enamores


Si te puedo dar un consejo, no te enamores. No te entregues a esa idea fantaseosa del amor para toda la vida y que la muerte los separe. A esos abrazos eternos y esos besos dulces. No te creas el chamuyo de que ahí afuera hay alguien perfecto para vos, tu media naranja, que te espera para hacerte el desayuno todas las mañanas y acurrucarte todas las noches.

No esperes que no te rompan el corazón, que no te lo dejen tirado y hecho añicos. Que no te lo estrujen al punto de desangrarlo y una vez que pierda todo tipo de fuerzas lo pisoteen sin culpa. No busques en un beso esa respuesta tan esperada, ni en un te quiero un pedazo de esperanza. El amor pasó de moda.

Seguramente te encuentres con espejismos, con esas mariposas en la panza. Pero no te dejes engañar, son solo aleteos llenos de éxtasis que te abandonan una vez que la serotonina se acaba. No creas esa mentira de que lo tuyo es especial, que sos unicx, que ese amor es como ningún otro. Porque ahí afuera, a mil millones de kilómetros de vos, hay algún otrx en Japón con esa misma sensación. Abrazándose fuerte a una esperanza de viajes de a dos y cenas bajo la luna.

No te sumerjas en un mar empalagoso lleno de trampas con gusto a bonobon y cartas con metáforas románticas. Te aseguro que no tiene sentido. Que después del primer crunch todo sabe igual. Que al rato seguramente quieras bajar esa pasta chocolatosa con un trago de whisky. Porque las penas, sí, las penas se ahogan con whisky.

El tiempo todo lo cura te van a decir. Pero los recuerdos van a ser solo anécdotas borrosas. Las fotos parte de un disco rígido con poca memoria. Las caricias arañazos intensos. Y los te quiero parte de un VHS en blanco y negro que ya no vas a poder darle play.

Si te tengo que dar un consejo… No te enamores. Pero si lo haces, que sea con todo esto. Feliz día.

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