Mi vida en el porno: entrevista a Kim de My Sweet Apple


Hace un tiempo me encontré con una nota en Infobae que hablaba de una pareja argentina que viajaba por el mundo y vivía -o trabajaba, como prefieras decirle- haciendo videos “porno” caseros en distintos países (sí, playas paradisíacas, festivales de música europeos, ciudades históricas y la lista sigue y sigue). No sé si decir que estaban cumpliendo el “sueño de muchos”, pero si había algo en ese estilo de vida que me atrajo desde el primer momento. Seguramente la naturalidad con la que Kim y Paolo -una pareja de veintitantos de Buenos Aires- vivía en este mundo lleno de tabúes y prejuicios. El simple hecho de poder filmarse teniendo sexo, mostrando sus caras, la complicidad entre ellos y, muy probablemente, la vida en pandemia que hizo tan lejano un sueño así; fueron más que atractivos para que decidiera escribirles un mail para preguntarles cómo era vivir del porno en los 2020’s.

Me crucé unos mails con Kim y le propuse armar una nota para sumar al “mes de la mujer” de Wacho. Me interesaba poder hablar con ella y que me contara cómo era ser mujer en un mundo dominado por el machismo, cómo lograban construir el vínculo de pareja viviendo del sexo y cómo se sentía ella, con 26 años, siendo “observada” por los ojos de la moral de este lado del charco. 

Una mudanza en el medio, las urgencias laborales, el aumento de casos y los kilómetros de distancia hicieron que los mails se alargaran y la nota quedara un poco lejos de ese “mes de la mujer” que prometía. Pero quedaron sus respuestas, las de una chica que logró “vivir de lo que siempre quiso”, que viaja por el mundo con su novio disfrutando no solo el sexo sino de la vida, de una persona que le ganó a los tabúes de una sociedad que todavía juzga moralmente el dsifrute ajeno y, que sin dudas, logró “el sueño de muchos”. 

– ¿Cómo decidieron arrancar en el porno y por qué?

Siempre había fantaseado con hacer porno, desde chica, incluso mucho antes de tener sexo o de siquiera pensar en tener sexo. Me gustaba ser atrevida, hablar de sexo y masturbación, besar a mis amigas, besar chicos con mis amigas, ser el centro de atención. Me imaginaba que hacer esto frente a las cámaras y encima ganar plata sería mi sueño hecho realidad. Hasta se lo dije a mi hermana cuando yo tenía 16, ella me miró horrorizada pobre, quien diría que hoy es la persona que más me apoya.

A medida que fui creciendo, esta idea tan libertina fue mutando un poco, porque entendí el abuso que existe en los sets de grabación, sabía que seguramente jamás tendría libertad de expresión y me imaginaba lo poco divertido que debía ser filmar frente a una docena de hombres que solo quieren hacer su trabajo y volver a su casa. En mi cabeza, el porno que yo quería hacer era disfrutable, de exploración, divertido y con gente linda y buena que tenía las mismas intenciones que yo, así que mi fantasía de hacer porno se apagó por un tiempo.

Cuando conocí a Paolo los dos nos declaramos fans del sexo, de explorar, de hacerlo por horas, de aprender uno del otro y de que siempre sea divertido para los dos, nos encantaba filmarnos, mandarnos nudes, mirar porno juntos, ir a boliches swingers. Todavía no sabíamos muy bien lo que queríamos o cuáles eran nuestros límites pero confiábamos el uno en el otro y nos dejamos llevar, nos abrimos a un montón de cosas nuevas juntos. Esto generó una conexión muy fuerte entre los dos, así que cuando descubrimos que podíamos hacer shows de sexo desde nuestra casa, no dudamos un segundo, al día siguiente habíamos comprado una camarita y estábamos haciendo un show para un montón de extraños en internet, sin estar seguros de si realmente estábamos haciendo plata o no pero cagándonos de risa y descubriendo un nuevo fetiche: tener sexo frente a miles de personas.

Mientras tanto nos gustaba seguir explorando, además de shows hacíamos videos y abrimos un canal para que la gente nos pida videos personalizados, lo cual nos abrió a nuevas fantasías y a descubrir nuestros propios límites, porque igualmente nos pedían un video mío masturbándome diciendo su nombre o un video cagándome en los pantalones de jean, para ellos no hay diferencia. Algunas ideas son un rotundo no, pero otras no son tan blanco o negro y saber decir no incluso cuando estaba en duda o cuando ofrecían mucha plata o insistían mucho es lo que hace que pueda seguir haciendo porno con la mente clara y sin ningún remordimiento. Saber decir no es lo más importante que hay en este y en cualquier trabajo.

Sin embargo no todo es diversión y felicidad, al principio nos daba muchísimo miedo que se enteren nuestros papás y cualquier familiar o amigo, sabíamos que Paolo no iba a tener problema pero a la mujer siempre se la juzga mucho más, cuando recién comenzábamos empecé a recibir amenazas anónimas, publicaron todos mis datos online: nombre completo, dirección y número de teléfono; un tipo una vez me vio en la calle y al día siguiente, durante un show en vivo con miles de personas, dijo públicamente qué café frecuentaba y que me iba a violar si me volvía a ver. Hay que ser muy fuerte para mostrarte públicamente en internet porque un 99% de la gente que te cruzas se convierten en fans y amigos, pero ese 1% te puede hacer la vida un infierno.

Cuando pasaron algunos años y fui ganando experiencia aprendí a que cada vez me importe menos la mirada y las palabras hirientes de los demás. Los haters no te odian a vos, odian su propia vida y al familiar o amigo que le molesta que yo haga porno, no le molesto yo en verdad, le molesta lo que los demás piensen de él o ella indirectamente, y eso es algo que ellos deben resolver consigo mismos.

Kim y su novio Paolo en Tenerife, España.

– ¿Hacer porno es más fácil o más difícil de lo que se ve?

Hacer porno es como cualquier otra cosa que uno haga en su vida. Es como un hobbie… un placer pero tiene sus trabas, un trabajo que tiene su responsabilidad pero tiene sus cualidades. Para mi hacer porno es fácil, me sale naturalmente, tal como soy en mi vida real soy cuando hago porno. También me encanta trabajar, soy muy emprendedora y me aburro fácil así que estoy 24×7 creando para MySweetApple y obvio, a veces las cosas no salen como uno quiere y también puede ser agotador manejar todas las redes sociales y plataformas, publicitar el contenido, contestar mensajes, aceptar o rechazar propuestas mientras también somos productores, directores, actores y editores de nuestro contenido. Para mi es muy importante saber que mi pareja tiene mis mismos valores y que la comunicación entre nosotros siempre es 100% honesta y desde el respeto, de otra forma creo que sería muy difícil poder estar en este rubro. 

– ¿Qué diferencias empezó a tener tu vida “nueva” con la “anterior”? ¿Qué es lo que más disfrutás de esta nueva vida y si hay algo que extrañes de antes?

Lo que más amo del porno amateur y que nunca había experimentado antes es la libertad que me da. Cada día de mi vida me despierto sabiendo que yo decido lo que hago, mi único trabajo es mantenerme a mi misma feliz y sexualmente abierta para poder compartir el sentimiento con mis seguidores y transmitir un mensaje de diversión y respeto con respecto al sexo. Me gusta mucho poder hablar de mis experiencias y que se identifiquen conmigo, saber que hay otras parejas mirándonos a quienes ayudamos a mantener su vida sexual activa. Recibir mensajes diciendo que salvamos un matrimonio de años o que ayudamos a tener una conversación acerca de sexo en una pareja con problemas de comunicación me hace sentir superpoderosa y me hace sentir que esto es lo que quiero de mi vida. Porque yo conozco mi cuerpo y se expresar lo que me gusta y lo que no, pero no es tan fácil para todos, la gente teme contarle sus fantasías a su pareja, a la persona que eligieron para compartir su vida, incluso a veces a uno mismo, cerrándose a sus propios deseos por el qué dirán, y eso es limitar su propia vida, contentarse con la mediocridad usando a los demás como pretexto.

– ¿Cómo es vivir del porno? 

Desde 2016 vivimos del porno y no me arrepiento de mi elección ni un solo día. Antes de esto fui telemarketer, profe de inglés, secretaria administrativa, vendedora de ropa, animadora de fiestas infantiles, camarera y auditora para IBM mientras estudiaba para la carrera de traductora científico técnica y pública. Después de recibirme hice literalmente 3 traducciones y dejé todo para viajar por el mundo haciendo porno y aplicando todos mis conocimientos a esta carrera. Para Paolo fue igual, él había trabajado un montón y es fotógrafo y diseñador, así que entre los dos juntamos nuestras experiencias para crear este proyecto.

Kim y Paolo al recibir un premio por sus videos en los X Biz Awards.

– ¿Crees que es más una fantasía que la gente se genera sobre su vida y su estilo de vida o viven realmente ese tipo de vida? 

Lo que mostramos online sea en Instagram, Twitter o PornHub es una parte pequeña de la vida porque hay muchas reglas, como la prohibición del nudismo o límites que no nos permiten mostrar más. Pienso que en donde más se puede apreciar nuestra vida es en los  shows en vivo, donde estamos unas 5 horas teniendo sexo, charlando, fumando, haciendo juegos con nuestros seguidores y simplemente pasándola bien, y en Onlyfans también, ahí mostramos nuestra vida real, yo soy la que sube contenido y contesto los mensajes así que apenas me despierto ya estoy subiendo la foto o video de buenos días y todos los días estamos creando contenido así que siempre compartimos un behind the scenes, algún viaje, sexo en algún lugar loco o simplemente nosotros disfrutando el día. También existe mucho trabajo administrativo y de edición que no se ve.

Muchas veces nos preguntan si tenemos sexo todos los días o se sorprenden de la cantidad de videos de sexo que hacemos y la verdad es que somos como cualquier pareja, hay semanas que tenemos sexo todos los días y otras que ni una vez, pero la vida sexual no es solo eso, también existe la masturbación, el sexo oral, besarse apasionadamente, hablar de nuestras fantasías, abrirnos un Tinder para hablar con otra pareja. Nos gusta divertirnos y mantenernos motivados, pero también nos encanta hacer mucho Netflix & chill y tomarnos nuestro tiempo, es cuestión de encontrar un balance.

– ¿En qué te ayudó empezar en el porno? ¿Te sentís más segura, empoderada? ¿Lo recomendarías?

En mi experiencia hacer porno me ayudó a encontrar mi libertad y mi medio de expresión, pero no creo que sea la misma experiencia para todos, por eso no lo recomendaría a cualquiera. Desde 2020 comenzaron a aparecer muchas parejas nuevas haciendo porno amateur, por un lado está muy bueno porque significa que hay más gente con una mente abierta y el coraje para emprender algo diferente y riesgoso. Pero lo que no tienen en cuenta es que internet todavía es muy salvaje y no hay muchas leyes que protejan tu contenido, con lo cual si a alguien se le ocurre robarte un video y compartirlo o hacerse pasar por vos, puede ser difícil o imposible denunciarlo. Es una decisión que debería tomarse informado y sabiendo los pros y contras específicos a la vida de cada uno.

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