Mensajes del más allá


Por Juan Manuel “Magma” Vázquez
Imagen de Pablo Vio

Me mandan una foto del clásico cartel publicitario porteño de piedra verde, disco nuevo del flaco. ¿Qué?

Voy al primer lugar donde me pueda sentar y que alguien (Google) me explique esto, porque ya había salido el supuesto disco que estaba grabando Luis antes de dejar su cuerpo físico. “Los amigo” es una publicación de tomas, no sé, no es un disco del Flaco. Se emprolijó todo el material y se agregaron algunas cosas pero es diferente a todo lo previo, en una sola y simple, aunque determinante razón: LOS AMIGO no fue planeado por Luis como parte de su saga críptica de álbumes-concepto que se comunican entre sí. A ver, entiéndanme, sigue siendo música de Spinetta, pero esto nuevo es diferente del “primer disco póstumo”.

Según leí, Catalina encontró la carpeta con los archivos de todo el disco ya grabado, lo terminaron de arreglar, los mismos músicos que grabaron las tomas. La tapa termina el ciclo, la piensan como la evolución del muñeque de Almendra, su primer disco con su dibujo, y el mismo ser bajo la frecuencia modulada de la digitalización exponencial que acompañó siempre todos los mensajes del Flaco, siempre adelante, siempre lo que viene hay que aceptarlo.

A esta altura me dicen por la cucaracha desde Bs. As. que sí, que esto “ya se sabía master, te dije que lo habían adelantado en una serie de National Geographic“, que yo nunca ví. Le pierdo el rastro a veces al mainstream de la comunicación, o paso mucho tiempo haciendo otras cosas. O simplemente me olvido.

Lo que ahora trato de explicarles, es que aunque haya podido saber (hay dudas sobre mi capacidad de retención memórica) sobre el lanzamiento de este disco, todos pensábamos que iba a ser una famosa jugarreta familiar, aunque no sería coherente con el tratamiento y el respeto con el que publican y producen el material que Luis nunca “mostró”.

Por un lado pienso que ya está, que lo que no llegó a publicar por algo fue, canciones no le faltan. Voluntad no le faltó a este tipo. Pero creo que, más allá de los gustos personales y las pajas mentales de cada une, el disco se siente como un disco de él y esa experiencia, a casi ocho años de su partida, es indescriptible para los que agradecemos la obra de Spinetta. Es un hermoso regalo.

Puedo decir un montón de cosas sobre el contenido también. Van a sobrar las teorías sobre los títulos, las letras y la música, que, como siempre, invitan a pensar un montón, a tener que sentarse, concentrarse, releer, laburar, unir, serenarse. Y como en todos sus discos, LIBERTAD. Realmente serle fiel a su arte y su trabajo, y explorar, siempre, aunque ya se haya alcanzado el máximo, explorar. Tocar con sus hijos, con el Mono Fontana, con Verdinelli, Nerina y tantos que producen tan respetuosamente. Y si, siempre suena contemporáneo, hasta cuando pasaron casi ocho años…

En una entrevista que le hicieron ya de bien grande, estaba hablando de la gente que le preguntaba por la letra, que no las entienden, que no entienden poesía y él riéndose dice “COMPRATE UN MONO“. Y todo lo que él nunca quiso que alimentemos. Tiene que haber equilibrio, obvio, música para bailar, para seducirse, para drogarse en paz y transpirar, para correr, para llorar, para lo que quiera cada une. Por eso tiene que haber música Spinetta, intensa y profunda y generosa y ecológica y coherente y sincera y comprometida.

Les aliento a que lo escuchen y lean, y saquen sus propias conclusiones, y piensen en Argentina y ese gran ser que nunca se fue del país, que nunca vendió su vida privada para hacer un centavo, que solo cosechó amigues y admiradores, de todos los tipos más diversos y que eso nos siga enorgulleciendo. 

 

 

 

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