Los 8 discos que me cambiaron la vida


No son necesariamente los que más escuché o los que más me gustan.

Son los que en algún momento me abrieron puertas, me enseñaron, me ayudaron o me recuerdan algo puntual.

Acá están, estos son.

Queen –  Greatest Hits II (1991)

Mi vieja es chilena. Hasta que cumplí 17 años todos mis veranos los pasé del otro lado de la Cordillera. La mitad del tiempo en Santiago y la otra mitad en un campo que tienen mis abuelos.

En una de esas “mudanzas”, a mis 14 años, me olvidé en Santiago  mis dos portadiscos, 16 CDs en total. Llegué al medio de la nada con un solo disco, el último que había escuchado en mi disc man: “¿Dónde están los ladrones?” de Shakira.

(Este no es el disco que me cambió la vida, aunque admito que me parece EXCELENTE)

Ante esta situación, empecé a buscar por todo el campo qué carajo escuchar durante toda la semana. Encontré un disco con una tapa verde azulada. Solo me rescaté que decía Queen. Lo agarré y me lo llevé a una de mis largas caminatas por el campo. Caminatas en las que aprovechaba la soledad para fumar mis cigarros tranquilo. Si mis viejos se daban cuenta, se me pudría.

Así fue como con cigarro mediante, un solo play cambió todo.

Algún que otro tema de Queen había escuchado, pero este disco, de principio a fin, me dejó paralizado durante horas. Juro que no exagero. Era como hacer algo por primera vez, como si nunca hubiese escuchado una guitarra o una voz afinando. Cada uno de los temas me ofrecía algo interesante, completamente distinto para mí en ese momento. No hizo falta ningún disco más durante esa semana: me había enamorado de la reina.

Villanos – No disparen (2000)

MI DISCO. El segundo de Villanos. Ningún amigo lo tenía. Ni siquiera les interesaba escucharlo y mucho menos verlos en vivo.

Mi primera independencia musical en plena adolescencia. Canciones que por primera vez compartí con alguien cuando fui por mi cuenta a verlos tocar. Cantar lo que cantaba solo en mi casa y compenetrarme con un montón de desconocidos que tenían ganas de gritar lo mismo que yo:

Las neuronas mueren se queman en la cama solar, producción en serie solo soy un número más”; “Que bien se te ve cuando todo el mundo está al revés”; “Si ya pintó el bajón, yo quiero estar en un lugar mejor donde ya no tenga más problemas”; “ Siempre juro que voy a cambiar y me meto hasta el cuellooo”; “Vecinos, queridos vecinos quiero ser su amigo invítenme a cenar”; “Estuve hablando con mi sombra en la pared, no sé si creerle, casi siempre miente”; “Quiero una mujer de verdad, no una hija que educar, ¡no!”.

Hace algunos años que no me encontraba con este disco, pero al escribir esto y escucharlo, puedo volver a sostener que este disco me cambió la vida: No Disparen! es mío y solamente mío…

The Beatles – Revolver (1966)

Llegó Revolver un día, sin balas, pero con un hacha que se clavó  a través de mi cráneo y al sacarla de mi cerebro emocionado, mi cabeza se abrió para siempre. Hay muchas situaciones en la vida que me hicieron empezar a tomarme las cosas de otra manera, con una visión más amplia. Esta fue una de ellas.

Sin dudas este disco fue la puerta de entrada para aventurarme con la música y salir de la zona de confort. A su vez, me mostró la otra cara de mi banda favorita, ya que empecé escuchando los discos que de ellos tenían mis viejos: “Please Please me”, “A hard day´s night” y “Beatles for sale”. Esto no quiere decir que estos discos no me gusten, de hecho me encantan, pero con Revolver, Los Beatles empezaron a cambiarme la vida para siempre.

Los Auténticos Decadentes – Mi vida Loca (1995)

El primer cassette que me compré. No es una de mis bandas preferidas, aunque es la ecuación perfecta de todas las fiestas. Canto y bailo sus canciones hace 15 años, pero en esto no está la magia.

Al ser lo primero que mi vieja me vio comprar de chico por decisión propia, que no fuera una pelota de fútbol o de básquet, le quedó grabado como el regalo perfecto. Incluso hasta el día de hoy.

Imagina que es mi banda favorita, podría decirse que es poco observadora porque siempre tuve mi cuarto lleno de posters y nunca hubo uno de Los Auténticos. Cada vez que sale uno de los tantos “GRANDES ÉXITOS” o “20 ANIVERSARIO”, no duda en comprármelo.

Aunque este disco me resulta atractivo y me genera nostalgia, no me cambió la vida musicalmente, pero de cierto modo, nos cambió la vida a mi vieja y a mí.

Maná – MTV Unplugged (1999)

Debe ser el único disco de Maná que escuché completo y sin dudas el único que me compré. Es excelente. TODO. Ahora, el cambio en mi vida tuvo que ver con que al escuchar por primera vez la canción que abre el disco, No ha parado de llover, se generó una reacción en mí que después volví a tener con muchas bandas y canciones.

Sería mucho más fácil explicar esto cara a cara, pero igual voy a intentarlo.

El brazo comienza a alzarse con el codo en 90 grados. El puño se cierra fuertemente. Los ojos se fruncen hasta que los parpados se aprietan y quedan arrugados. La pera comienza a subir y la nuca queda a centímetros de la espalda. Y de repente, llega el climax. La garganta se abre y sale la emoción: “Quien detendrá la lluvia en mí ooooh, se me ha inundado el corazón, quien detendrá la lluvia en mi ooh, solo tú puedes pararla”.

Bueno, es eso… Un momento, un sentimiento, una sensación. Con este disco fue con el primero que arranqué a hacer ese gesto de liberación tan crucial para mí al escuchar música.

¡Gracias Maná!

Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota – ¡Bang! ¡Bang! Estas liquidado (1989)

No es mi preferido de Los Redondos, pero no es de lo que estamos hablando. Este disco realmente es una explosión, corta y a su vez, profunda. 33 minutos cantando, todo seguidito.

La primera vez que lo escuché dije: ¿Ya está? ¿Se terminó? No puede ser. Lo puse una y otra vez y cada una de las veces me parecía más perfecto (dejando atrás la manija de sus 30 minutos y monedas).

Bang Bang es para mí el sol que abrió la puerta al universo Redondo para conocer a sus 8 planetas: Gulp, Oktubre , Un baión para el ojo idiota, La mosca y la sopa, Lobo suelto/Cordero atado, Luzbelito, Ultimno bondi a Finesterre y Momo Sampler.

Tengo que agradecerle a este disco por boxearme durante media hora y cambiarme la vida para mostrarme esta vía láctea a la que entré y de la que no voy a poder salir nunca.

Intoxicados – No es sólo Rock n Roll (2003)

No es la idea hacer de este espacio el consultorio de un psicólogo, pero tengo que comenzar diciendo esto: en el año 2007 yo seguía en el colegio y mis amigos ya estaban empezando con sus carreras universitarias o sacando plata de sus bolsillos por trabajos que con mucho empeño encaraban. Mil cosas me pasaban por la cabeza y la negatividad abundaba en mi persona más de lo común.

El MP3 que tenía se me había roto en el verano y volví a agarrar mi disc man, el mismo que usaba en Chile. Puse “No es sólo Rock n Roll”, sin una razón en particular. Necesitaba escuchar algo para ir y volver en subte desde Congreso de Tucumán hasta Callao. No lo saqué hasta el invierno. De Marzo a Julio. Lo escuché todos los días de la semana dos veces por día mínimo.

Si iba directo de casa al subte, sabía que no llegaba a escucharlo entero. Por eso, daba dos vueltas a una plaza mientras sonaba Está saliendo el sol y Volver a casa. Este último tema, hizo que más de una vez me rateara y volviera sobre mis pasos hasta la escalera de servicio de mi edificio para esperar a que se vayan mis viejos y meterme en la cama. Los días que esto no sucedía, luego de hacer mi caminata matutina alrededor del parque, encaraba para Cabildo hasta el subte y bajaba las escaleras con De la guitarra. Aprovecho para decir que sin dudas, este es el mejor tema del disco.

Así arrancaba para ir al colegio, el año en el que menos quería ir. Este CD en el disc man, hizo que llegara con más ganas. Aunque fueran ganas de joder y no de estudiar, por lo menos fueron ganas. Me levantó el ánimo y me acompañó durante un periodo que me costó transitar.

Me gusta más Viejas Locas que Intoxicados, pero con No es sólo Rock n Roll, hicimos una amistad que me prohíbe dejarlo afuera de los discos que me cambiaron la vida.

The Beatles – Abbey Road (1969)

Bueno. Que digan lo que quieran. Me salgo un poco de la sección y voy a ser breve porque si no me emociono y tengo que seguir haciendo cosas.

Este es el mejor disco que escuché y sentí. Ningún otro estuvo cerca de hacerme flashear algo igual. Es una obra de teatro de principio a fin. Me da alegría, me da miedo, me dan ganas de llorar, de cantar, de quedarme absolutamente callado.

Este disco no me cambió la vida: me la cambia cada vez que lo escucho. Gracias por existir.

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