Héroes Anónimos: Aaron Swartz, el hijo pródigo de Internet


¿Qué tienen en común Reddit, los Creative Commons de internet, Wikipedia, el MIT y un misterioso suicidio el 11 de enero de 2013 en un departamente de Brooklyn? La respuesta es: Aaron Swartz, un joven que si muchos de nosotros lo hubiésemos cruzado por la vida lo llamaríamos directamente nerd. Pero ese “nerd” propenso a las cargadas y el poco entendimiento cambió la forma de concebir internet para siempre y nos dio, sin siquiera saberlo, una libertad dentro del universo digital impensado hace casi 15 años.

¿Te imaginás pidiendo permiso al Gobierno de los Estados Unidos cada vez que querés escuchar un tema o bajar una película? O peor aún: ¿siendo perseguido judicialmente por eso o por cada vez que quieras subir un contenido propio a internet ? ¿Qué pasaría si todo el contenido que hay en la red dependiera del antojo de un juez que vive del otro lado del continente?

Creo que la primera vez que escuché algo de él fue cuando la famosa ley SOPA (esa con la que algunos legisladores estadounidense querían terminar con la piratería) era vencida por “hacktivistas” en 2012. En ese momento no le presté mucha atención a su nombre. Seguramente de haber sabido que su vida pendía de un fino hilo me hubiese interiorizado un poco más en él y le hubiera tendido una mano con tal de salvarlo de ese infierno que lo llevó a terminar con su vida en 2013.

Desde muy chico Aaron encontró en las computadoras e internet un fiel amigo: alguien que lo comprendía, que le permitía jugar sin cuestionamientos y que le daba las libertades que el mundo que lo rodeaba no le daba. De esa manera y con menos de 15 años, el joven ya había sido parte de los equipos creativos que inventaron herramientas como el RSS -se usa para difundir y compartir información en internet de distintos sitios de noticias-, ayudó a diseñar el código de las licencias Creative Commons y además desarrolló la arquitectura del sistema de Open Library -la primera biblioteca abierta del mundo conocida por muchos como la primer Wikipedia.

Aaron siempre creyó que su conocimiento y sus creaciones tenían que ser parte del universo y entre sus ideales no estaba lucrar con estas. Sino brindarle al mundo nuevas herramientas y ayudas para lograr un espacio abierto de libre conocimiento. Por eso, no sorprende leer y escuchar que cuando su compañía Infogami se fusionó con Reddit y la vendió por 20 millones a la editorial Condé Nast su estilo de vida no cambió ni un poco. Siguió viviendo en departamentos de un ambiente e invirtió gran parte de su fortuna en su nueva adicción, el hacktivismo en contra de las “desigualdades” y la “comercialización” de internet.

Fue uno de los precursores en la lucha contra la Ley SOPA (Ley de cese a la piratería en línea) junto con su propia organización llamada Demand Progress, una organización que pedía cambios sobre la política de derechos de autor y que fue fundamental en el veto de la polémica ley. Pero a partir de eso todo cambió…

Por la fuerte exposición pública y mediática de Aaron, su nombre comenzó a estar dentro del radar de los principales legisladores y senadores norteamericanos. Eso lo llevó a ser investigado por organismos del Estado como la CIA y el FBI. Pero las presiones no lo detuvieron: en septiembre de 2010 descargó desde un servidor del MIT más de 4 millones de artículos de JSTOR, la biblioteca digital más prestigiosa del mundo donde se albergan publicaciones científicas y académicas realizadas en universidades de todo el mundo.

¿Qué buscaba con todo esto Aaron Swartz? Regalarle al mundo conocimiento imposible de calcular en valor monetario y darnos a todos un poquito más de sabiduría. ¿Cómo terminó? Acusado y detenido por los cargos de “fraude electrónico, fraude informático, entrada ilegal e imprudente a un ordenador protegido y daños”. Se lo acusó de robar más de 4,8 millones de documentos privados de JSTOR y de divulgar información confidencial. Aunque fue difícil, en 2011 fue declarado inocente y salió casi “ileso” del juicio salvo por un pequeño detalle: una frívola y maquiavélica persecución judicial por parte del gobierno, autoridades federales y el FBI.

Todo esto llevó a que el 12 de septiembre de 2012 la fiscalía federal volviera a acusar a Aaron con nuevos cargos federales añadiendo nueve delitos y exponiéndolo a una pena máxima que superaba los 35 años de prisión con una multa de 1 millón de dólares. El polémico juicio del Estado contra Swartz se iba a llevar a cabo en abril del 2013, pero era demasiado tiempo para él y su verdad… Aunque sus defensores habían avanzado para lograr terminar con la persecución y liberarlo de todas las acusaciones; el 11 de enero fue encontrado muerto en su pequeño departamento de Brooklyn, Nueva York. Tenía 26 años, los mismos que yo mientras escribo estas palabras en mi documento de Word…

Desde no puedo dejar de leer, ver y escuchar información sobre ese tal Aaron Swartz que cambió mi vida sin saberlo y para siempre. Ése que mientras yo escupo estas palabras en algún lugar, y de alguna manera, sigue peleando por la libertad de información y el derecho a conocer. El derecho que tenemos a saber. A tener la posibilidad de abrir aún más nuestras cabezas sin pedirle permiso a nadie. De ser nuestras propias bibliotecas y aprender, más no sea, que existe un tipo que dejó la vida para que hoy vos puedas buscar lo que quieras en Wikipedia, en Google o en un Torrent pirateado. Porque por más que hubo cientos de marchas en su honor, una Ley que lleva su nombre y muchos tributos a su persona; mientras siga habiendo persecuciones y debates sobre nuestra libertad de información y expresión, su nombre seguirá siendo el de una “héroe anónimo” que rugirá cada vez que leyes como SOPA o PIPA atenten contra nuestros derechos.

Texto que Tim Berners-Lee, creador de lo que hoy conocemos como el padre de la web, escribió luego de la muerte de Aaron Swartz:

Aaron ha muerto. Nómadas de este loco mundo, hemos perdimos a un mentor, un viejo sabio. Hackers en busca de lo correcto, hemos perdido a uno de los nuestros. Cuidadores, escuchadores, padres todos, hemos perdido un hijo. Lloremos todos“.

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