Goyo Degano: “Son inmanejables las ganas de tocar en vivo”


Por Lautaro Kermen
Instagram @lautarokermen

Si hablamos de las bandas que más crecieron en este último tiempo seguramente uno de los nombres que aparezca sea el de ellos. Luego del lanzamiento de BACH en 2018, la banda oriunda de Béccar empezó a sonar cada vez más fuerte y en más lugares. Ahora, Bandalos Chinos llega para revolucionar la escena con el lanzamiento de Paranoia Pop, un disco que sin dudas trajo alegría y movimiento al cierre de este año que muchos querrán sacar de su memoria.

Gregorio “Goyo” Degano, vocalista de la banda, cuenta como fue el proceso de creación y producción del disco que comenzó hace más de un año y tuvo en el medio, entre otras cosas, una escapada a las sierras cordobesas, una gira por México, un caso de COVID positivo y un musical. Todo lo detalla Goyo en la siguiente entrevista.

 

-¿Qué diferencias ves entre el Bandalos Chinos del 2014 y el actual?

-Más allá de que la búsqueda es la misma, veo un crecimiento a nivel estructura y modelo de gestión para poder auto-sustentar nuestros propios proyectos como montar un show, grabar un disco o salir de gira. Tengo recuerdos del 2014 en dónde necesitábamos financiación, la banda no generaba ingresos como para cubrir esas cosas y hacer girar la rueda, era todo una gran inversión nuestra. Hoy en día existe esa inversión pero armamos un re equipo de producción que nos da toda la espalda para hacer lo que queremos hacer. A nivel creativo veo más libertad, antes teníamos demasiados purismos y situaciones que tal vez nos limitaban sin una justificación. Hoy, a partir de haber trabajado con gente como Adán Jodorowsky (productor), tenemos un approach más libre para hacer una canción, producirla y laburarla en conjunto. Ni hablar del crecimiento individual de cada uno de nosotros, venimos trabajando mucho, formándonos y motivándonos para que cada uno siga creciendo y evolucionando en la parte que le toca.

-¿Qué fue lo más importante para la ejecución de Paranoia Pop?

-Creo que en gran parte fueron los dos años de gira, todo ese tiempo compartido nos llevó a estar en una misma sintonía en un montón de niveles para poder sacar lo mejor de nosotros y poder hacer este disco.

-¿Cómo fue el proceso?

-Fue un mix de todo. La preproducción fue una evolución de lo que había sido BACH, repetimos algunas fórmulas. Nos fuimos a la misma casa en las sierras de Córdoba para encerrarnos a poner ideas en común y empezar a darle forma al disco. Si bien ya veníamos de gira y a veces nos topábamos con situaciones como Chapi (teclado) e Iñaki (guitarra y sintetizadores) con la guitarra acústica en alguna esquina flasheando alguna idea, había momentos donde esas ideas evolucionaban. Hasta que decidimos que había que elegir algunas y profundizarlas para llevarle a Adán (productor). El proceso fue ese, juntar toda la data en julio del 2019 y mostrársela a algunos conocidos en la gira que hicimos por México en septiembre/octubre para que se haga una pre-selección que nos permita volver a Buenos Aires y laburar en esas canciones. A partir de ahí ya hubo juntadas más de composición concreta, laburando cada tema desde la lírica y la poesía del disco, eso lo lideraba Nico (bajo). La idea era tratar de llegar con las canciones lo más cerraditas posibles al estudio para no perder tiempo ahí definiendo una letra o mal flasheando con que había alguna parte que no nos gustaba, queríamos tener todo resuelto para ir al estudio a experimentar y jugar con el audio.

¿Les afectó el tema de la pandemia para el lanzamiento del disco?

-Muchísimo, nos rompió el paradigma. Lo sentimos bastante en el proceso de salida, en donde no pudimos tener ese ida y vuelta con la gente. Sacar una canción, tocarla, meterla en nuestro repertorio, empezar a hacerla fluir con el resto de las canciones que ya veníamos tocando, se volvió un proceso muy solitario ese. Como banda necesitamos ese feedback para entender también qué le genera a las personas nuestras canciones, porque uno se construye una idea que después se puede dar vuelta. También en la pata de la postproducción nos afectó porque una vez que habíamos terminado de grabar el disco nos faltaba la parte de Jaime (LOUTA) en Paranoia Pop, y como el disco se mezclaba en Francia y allá había empezado la cuarentena se demoró un poco ese proceso. Eso nos ayudó a tomar perspectiva y redireccionar un poco los planes que teníamos para el lanzamiento. En una primera instancia flasheábamos con sacar Paranoia Pop como primer corte, pero revisamos el contexto y la situación de miedo que se vivía en marzo/abril y decidimos sacar dos canciones como compensación por no poder estar haciendo la gira que teníamos prevista. Como para que haya más música en el aire, siendo que pasaba todo por las plataformas y las redes sociales.

Ya pasó un poco más de un mes del lanzamiento, si tuvieras que decir tus tres puntos más altos desde ese momento hasta ahora ¿cuáles son?

-Uno de los puntos más altos fue el musical que grabamos en el Movistar Arena. Una locura todo ese proceso, fue bastante novedoso para nosotros; combinamos y mezclamos un montón de equipos de producción. Fue muy gratificante el resultado final.

Otro punto muy alto, quizá más personal, fue el primer fin de semana de noviembre que me fui a la playa y me metí al mar. No tocaba el mar desde enero, y aunque he pasado mucho más tiempo sin meterme, con esta situación de encierro esa escapadita tomó mucha más dimensión. El hecho de moverme de mi casa y viajar hizo que todo lo estático que me sentía se moviera un poquito y me siento muy bien a partir de eso.

Y otro punto alto son mis días en la sala. Pudimos armar un muy lindo espacio en Saldías. Tenemos una oficina, nuestra propia sala y el estudio. Vamos y pasamos horas allá y es como muy 2019 toda esa secuencia, muy “vieja normalidad”, y creo que todas mis visitas a Saldías son puntos altos de mis semanas.

¿Qué significado tiene Saldías para la banda?

-Es una especie de cultivo de cultura. A nosotros nos dio la oportunidad de empezar a cruzarnos con bocha de artistas y de sentir esa energía de creatividad todo el tiempo. Ni hablar de que es un refugio, un refugio de cultura que brinda la oportunidad de desarrollar arte. Y en este tiempo de cuarentena también fue el único lugar donde nos veíamos porque no nos podíamos ver en ningún otro lado. Desde que se habilitó, funciona con todos los protocolos: te toman la fiebre cada vez que entrás, pasás por un coso que parece como si estuvieras en un aeropuerto que te rocía alcohol o algún producto desinfectante, todo muy de película.

¿A alguno le dio polémica la fiebre en algún momento?

-Uno tuvo COVID, Chapi, el tecladista, y ahí nos tuvimos que aislar todos. A mí un par de veces al principio me daba alta porque llegaba recién bañado y abrigado, pero nunca llegó a ser fiebre, era que estaba calentito, los de la entrada me jodían me acuerdo ja ja.

¿Cómo manejan las ganas de volver a tocar con gente?

-Es inmanejable, cada uno hace lo que puede. En un momento empezamos a flashear con hacer streamings por Twitch con los ensayos, como para tener algo de adrenalina y generar algo, pero después no lo hicimos, o por ahí lo hagamos en algún momento. Es un desafío para la paciencia este contexto y para entender que cada cosa va a llegar en el momento que tenga que llegar. Nosotros vamos a seguir preparándonos de la mejor manera pero el vivo no se reemplaza, como la única manera de sacarte la sed es tomando agua, la única manera de sacarte las ganas de subir a un escenario es subiéndote a un escenario, corta.

-Habiendo lanzado el disco y ya con un pequeño recorrido hecho, si lo escuchás ¿hay algo que te gustaría modificar?

-La verdad es que estoy muy contento, estoy enamorado del disco. De BACH sí te podría decir algunas cositas para cambiar pero con este estoy contento. Fue un proceso re consciente, tengo el recuerdo de estar ahí muy presente en cada situación de la grabación y muy conectado, me preparé un montón física y espiritualmente para ese momento, como si fuera a ir a jugar un mundial, que son 28 días que tenés que estar al 100%. La verdad es que estoy muy conforme con cómo llegamos a la grabación, y el nivel de interpretación y de búsqueda está tremendo. Por ahí en algunos meses te digo que no sé si me gusta tanto pero bueno, ahora estoy enamorado.

-Paranoia pop ya salió y lo presentaron por streaming, ahora ¿qué sigue?

-Tenemos algunos shows previstos para el futuro que por suerte empezaron a aparecer. El 20 de noviembre vamos a hacer un acústico en la terraza del Centro Cultural Recoleta que iba a ser por streaming pero nos habilitaron para que haya 100 personas, va a ser muy emocionante. Después vamos a grabar un show para la Universidad de La Plata en la Ciudad de les niñes. También nos vamos a presentar en Niceto en el marco del ciclo ICÓNICA, en el que van a participar cinco salas emblemáticas de la Ciudad de Buenos Aires y a nosotros nos invitaron a representar a Niceto. Y por último tenemos previsto un autoshow que me parece muy flashero y tengo ganas de ver qué onda. Es novedoso porque es con gente y es un intermedio entre el streaming y el show en vivo. Además es un experimento sociológico y me divierte estar desde arriba viendo cómo se comporta la gente en un auto viendo un show, quiero ver qué pasa con las miradas, con las canciones, me parece una linda experiencia que puede llegar a estar buena. Eso va a ser en Mandarine Park el 12 o 13 de diciembre. Y en el verano seguramente hagamos alguno de estos experimentos en la costa, lo que se pueda. Nosotros estamos ensayando full y juntando la manija para que cada vez que nos subamos a un escenario podamos darlo todo.

 

Escuchá Paranoia Pop:

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