Cortá


Trato de hacerme el distraído. El que no estoy nervioso. Saco del bolsillo el tabaco, las sedas y un filtro. Me llevo el cigarro a la boca y noto como la mano me tiembla. Lo prendo. ¿Porque tenía que tomarme 2 tazas de café justo antes de salir? ¿Será que sino, mi lado empático no activa?

Largo el humo. Pensá en positivo: todo va a salir bien. Vas a entrar, sonreír, reírte cuando haya que reír, hablar cuando haya que hacerlo, preguntar cuando queden silencios incómodos y sonar interesante.

Faltan 15. Otra seca. Todavía no empecé a transpirar. Siento la nicotina en sangre y me relajo. El portero del edificio de al lado me mira. ¿Cuál hay? Hoy es mi día. Tengo la coraza de acero. Soy un espartano. Estoy plantado. Mirá todo lo que quieras, hoy no me jode. Hoy nada me hace paranoiquear. Estoy donde quiero. Soy el maestro del Kuan. ¿Alguno la caza?

Faltan 10. Otra seca. Largo el humo y pongo el celular en silencio. ¿Qué estoy haciendo? ¿Para qué estoy acá? No. Volvé. Positivo. Positivo. ¿Qué mirás vieja senil? Estás peor que tu caniche. No. Volvé. Volvé.

Faltan 8. Rechequeó la dirección. Estoy. Voy a ser simpático. Voy a caretearla como un campeón. Cuando me ofrezcan voy a aceptar agua: sinónimo de confianza. Que bien lustré los zapatos. Que bien me quedan.

Otra pitada. Faltan 5. Esta y entro. Sí, el nuevo yo es puntual. Simpático, optimista, confiado y puntal. El nuevo yo va a ser social. Va a hacerse amigo de todos. Voy a festejar sus chistes, decir que sí al after. Sí al bar con terraza donde el sol siempre pega de manera perfecta, donde todos son felices.

Faltan 3 y 2 secas. Qué bien se calcular estas cosas. Octavo piso, ¿habrá sector fumador? ¿Voy a tener que bajar cada vez que quiera fumar? ¿Voy a tener que pedir permiso? ¿Existirá un supervisor de área cronometrándome el tiempo que me tomo? ¿Me darán un pase para marcar el horario de entrada y salida? ¿Hacía tanto calor 1 minuto atrás? Positivo

Faltan 2 y una seca. Se van a dar cuenta. Voy a entrar, me van a mirar a los ojos y no voy a poder. Se van a dar cuenta de todo: que me aprieta el cinturón, que odio la camisa adentro del pantalón, que odio trabajar en una oficina, estar parado en Talcahuano y Córdoba a las ocho y media, inventar temas para hablar a la hora del almuerzo, hacerme el simpático, tener que esforzarme por caerle bien a Recursos Humanos y a la mierda con esto.

Me queda una seca. Ya pasaron 3 minutos. Ahora cuatro. Ya fue. Mejor me dedico a algo que sí me guste hacer.

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